Ahuehuetes : Los viejos del agua
Ahuehuetes : Los viejos del agua
“Esta es nuestra voz; es nuestro murmullo en el viento. Somos testigos del tiempo contemplando la vida. Somos la presencia de los que se fueron. Somos los hijos y los abuelos del hombre; nuestras raíces abrazan el fondo de estas tierras. Somos monumentos en resistencia: nosotros, los centenarios, los gigantes guardianes del río”.
El río y los ahuehuetes son una parte activa de la vida comunitaria en la región de las Altas Montañas. El ahuehuete, presente durante generaciones en las riberas del Río Blanco –como en otras partes del estado y del país– funge como un testigo del tiempo, del pasado y de la vida. El río, por su parte, es memoria en movimiento.
Hay árboles que trascienden su función natural y ocupan un lugar simbólico en el paisaje: el ahuehuete es uno de ellos. Su apariencia sabia y longeva parece el resultado de un largo pacto entre el paisaje, la vida y el tiempo.
Los ahuehuetes se reúnen a lo largo del afluente como un consejo de sabios silenciosos. Con sus troncos anchos, de corteza arrugada y estriada, semejan seres antiguos que llegaron mucho antes de lo que conocemos. Sus raíces parecen abrazar el fondo de nuestras tierras a la orilla del río, que nunca es el mismo y que, sin embargo, conserva sobre su superficie el reflejo de una voz que le da memoria.
El agua, más que una condición de vida, parece ser un sentido para ellos. No es sólo su elemento vital, sino su principio ontológico. La presencia del ahuehuete acompaña el cauce del río, lo contiene, lo escucha. Parece haberlo hecho desde tiempos lejanos, como si recordara en su sonido la razón de su existencia.
El ahuehuete no detiene la corriente, pero guía su cauce. Tal vez por eso, desde tiempos antiguos, fue entendido y respetado como una figura de equilibrio. En náhuatl, ahuehuetl nombra al “viejo del agua”. Es un anciano, en el sentido mesoamericano del concepto, que no define al viejo por edad, sino por sabiduría. Centenarios que, sin dejar de resistir, han visto al paisaje transformarse con el paso de las generaciones.
A pesar de su apariencia milenaria, el ahuehuete es vestigio de la historia moderna. Bajo su sombra se sitúan episodios que forman parte de nuestra cultura e imaginarios: Netzahualcóyotl cuidándolos en los jardines de Texcoco; Cortés, que llora bajo uno de ellos, y los parques del siglo XIX, a los que se incorporan como una estrategia para profundizar en las raíces. A diferencia de otros símbolos, el ahuehuete no es una construcción nacionalista, sino un patrimonio natural vivo y reconocible.
En el valle del Río Blanco, los ahuehuetes más antiguos siguen en pie, pero enfrentan el riesgo de una regeneración mínima. El río, cada vez más contaminado, pierde la claridad y la profundidad necesarias para sostener nuevas vidas, debilitando a las que ya existen. El bosque de ahuehuetes resiste a la presión urbana, que irrumpe en un ciclo sostenido durante siglos, casi sin intervención humana.
Si el río se enferma, los viejos callan. Y cuando esto sucede, la comunidad pierde su voz y su memoria. El deterioro del río no implica únicamente una pérdida ambiental, sino también un empobrecimiento simbólico y social.
Cuidar el ecosistema es también cuidar lo que resguarda ese patrimonio inmaterial: la posibilidad de seguir contando quiénes somos. Ojalá que en la experiencia estética que la contemplación de la naturaleza nos ofrece, encontremos la ética que guíe nuestros actos en el cuidado del entorno natural; que otros puedan caminar junto al río y escuchar, bajo el cobijo de los ahuehuetes, aquello que nosotros descubrimos en su antiguo testimonio.
Fuentes:
Canales-Pérez, R., Hernández-León, S., Palacios-Romero, A., Hernández Lazcano, A., Rodríguez-Laguna, R., & Musálem-Santiago, M. Á. (2022). Distribución natural de Taxodium huegelii C. Lawson en el estado de Hidalgo. Revista Mexicana de Ciencias Forestales, 13(74), 112–141.
Díaz, J. V., Casas, A., Moreno-Calles, A. I., Vallejo, M., & Galicia, L. (2010). Mexican trees with high potential for the construction of environmental history and historical ecology. Boletín de la Sociedad Botánica de México, 87, 129–146.
García Bonilla, M. T. (2012). Proyecto Ahuehuete. Bengala; Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias; Museo de historia de Mendoza.
Martínez-Sifuentes, A. R., Villanueva-Díaz, J., Estrada-Ávalos, J., Cornejo-Oviedo, E. H., & Cerano-Paredes, J. (2021). Modelado actual y futuro de la idoneidad de hábitat del ahuehuete (Taxodium mucronatum Ten.): una propuesta para conservación en México. Botanical Sciences, 99(4), 752–770.
Matos Moctezuma, E. (2020). La triste noche de la Noche Triste. Arqueología Mexicana, 27(163), 84–85.
Montúfar López, A. (2019). El ahuehuete, árbol ritual prehispánico. Arqueología Mexicana.
Rodríguez-Trejo, D. A., & Vázquez Soto, E. F. (2021). Taxodium huegelii Hort. ex C. Lawson (Cupressaceae). En D. A. Rodríguez-Trejo (Coord.), Semillas de especies forestales. Universidad Autónoma Chapingo.