El mito en la piel es un proyecto que explora la riqueza simbólica del imaginario festivo y la cosmovisión ritual del estado de Veracruz, a partir de una serie visual construida desde el lenguaje de la fotografía contemporánea, utilizando distintas técnicas de imagen digital e imagen generativa.
Cada imagen parte de un proceso creativo, documental y antropológico que considera los contextos rituales, las indumentarias y los significados culturales de las prácticas festivas. A partir de este trabajo, las escenas son reinterpretadas desde una mirada artística que combina lo real y lo ficcional, construyendo imágenes que, más allá del registro, proponen una lectura ampliada de aquello que representan.
En el entrecruce entre arte e investigación, el proyecto articula una narrativa donde la ficción opera como una vía para revelar dimensiones profundas de estos sistemas culturales, evidenciando sus raíces y su valor simbólico y ritual.
En Veracruz, la tradición constituye una forma activa de mirar, sentir y habitar el mundo. En sus fiestas, danzas, rituales y tradiciones convergen imaginarios indígenas, africanos y europeos que, a lo largo del tiempo, han dado lugar a una iconografía festiva compleja y profundamente significativa. Máscaras, disfraces, música, danza y relatos forman parte de un entramado cultural que sigue vigente en numerosas comunidades del estado, como práctica viva.
Diversos ejes atraviesan la serie. Uno de ellos es la relación entre cuerpo e identidad. En prácticas como el Carnaval, el Xantolo o las danzas rituales, la máscara suspende la identidad individual para dar paso a entidades simbólicas colectivas, generando procesos de inversión, parodia y catarsis social.
La relación con el territorio es otro eje, en el que figuras como el nahual o los llamados guardianes del agua expresan formas de pensamiento en las que la existencia humana se entiende vinculada con el entorno natural, los ciclos y las fuerzas invisibles que lo habitan.
La temporalidad constituye otro elemento relevante. Rituales como el Tetocoyan o la ceremonia de los Voladores articulan nociones del tiempo ligadas a ciclos agrícolas, calendáricos y cosmológicos, en los que la vida, la muerte y la renovación forman parte de un mismo proceso. Las imágenes, en este sentido, ofrecen un diálogo entre lo ancestral y lo contemporáneo.
En lo que respecta al lenguaje, el proyecto se construye a partir de la integración de distintos procesos de producción visual. Se parte de registros fotográficos realizados en estudio y en campo, que posteriormente se combinan con técnicas contemporáneas de creación visual. Este procedimiento, en el que la realidad se ve atravesada por la ficción, permite poner de manifiesto las múltiples capas del imaginario festivo veracruzano. El resultado es un lenguaje visual híbrido que opera entre el documento y la construcción, entre el archivo y la interpretación.
Partiendo de un contexto en el que muchos de los elementos que conforman este universo simbólico enfrentan procesos de debilitamiento asociados a la homogeneización cultural, la pérdida de vínculos intergeneracionales y la falta de registros que articulen sus dimensiones visual, simbólica y comunitaria, este proyecto surge como una respuesta artística y documental orientada a preservar, reinterpretar y difundir los significados de las prácticas culturales de Veracruz.
Este proyecto contribuye al fortalecimiento de la identidad regional, al reconocimiento de la diversidad de sus expresiones y a la apertura de nuevas formas de análisis y difusión en entornos académicos, artísticos y comunitarios, ya que permite observar cómo estos imaginarios continúan operando, transformándose y produciendo sentido en el presente.